sábado, 2 de agosto de 2008

De genética y sentimientos

Propongo hoy este tema de conversación mientras prendemos hilos en nuestros correspondientes cosimientos (excelente “palabro” Chelo)
Y es que, dado que mis padres murieron siendo yo muy joven y que mis tres hermanos son “despegaíllos”, a menudo me pregunto si el hecho de compartir un puñado de genes nos “obliga” a amar a una familia que no hemos elegido. Es posible que tengamos los mismos ojos e incluso los mismos andares pero ¿qué vale eso frente a gestos de desprendida generosidad que a veces llegan del alma más insospechada? ¿qué vale la idéntica nariz chata frente a una manifestación de ternura gratuita, llantos compartidos, guiños de complicidad o un hijo que no porta tus genes pero al que quieres “hasta el infinito y más allá”? (afortunada frase surgida de la factoría Disney)
El mismo término de “madre biológica” como antónimo de mayor calidad al de “madre adoptiva” me sacude, perpleja, las ideas.
Cuando un juez decidió arrebatar el hijo a sus padres para ingresarlo en un centro de acogida y así su “madre biológica”, loca, pudiera verlo (según su psiquiatra sería conveniente para ella) Gabriel Albiac, profesor de filosofía al que admiro y leo, escribió una columna bellísima en El Mundo:
Ahí está todo lo que pienso con respecto a genes y familia.
Hay dos hechos recientes que me han removido estos pensamientos que no siguen la línea “correcta” en estos tiempos en que si no vas en la misma cinta transportadora que “la mayoría” se te aísla, se te insulta y hasta se te juzga y condena.
El primero es que he tenido que limpiar de babas el teclado de mi ordenador porque mi amiga Chelo, MADRE de tres hijos (lo de biológicos o adoptivos queda sin sentido después de leer a Albiac) me lo ha pringado enseñándonos las fotos de sus hijos y hablando de ellos.
El segundo es que Pepa, la HERMANA que comparte salita conmigo, con la excusa de mi Santo, me ha hecho un regalo de gran valor y, lo que es mejor, ella SABÍA el valor que yo le daría.
De una caja de correos de gran tamaño salían, como de un arca mágica, regalos de todo tipo de los que uno SABE que son deseados por el receptor porque lo quiere, porque lo conoce, porque es un espejo en el que se mira, porque sí…..
La ratita, que hace días colocó en la salita para una “personita especial” (… os juro que la rata parece de verdad… no podría tenerla delante una “rodentofóbica”, una fóbica de los roedores) saltó la primera de la caja, con sus ojos saltones y rojos (es albina)
Un libro de bordados de Christel Elbaz, una de nuestras favoritas, la siguió, abanicándome con sus hojas impresas de bellezas que demuestran que lo pequeño, lo simple y sencillo, es hermoso.
Y un librito de agujas donde pretendo tener ordenadas las agujas por uso y por número; – “JUAS” – se carcajeó mi hermana porque sabe de mi tendencia innata a la entropía, al desorden más absoluto, al caos universal.
Y una cilíndrica cajita de lata en blanco y negro, los colores de moda (tenemos en proyecto un quilt en esos colores-no colores que, precisamente por eso no son de mi agrado, toda yo de colorines) pero me agradan las telas ¿habéis visto las últimas de Michael Miller?
Y a continuación un rollo de telas de la colección “At water’s edge” de Moda. Se convertirá en una mantita de sofá donde humanos y animales pasaremos las tardes de invierno. Mi hermana estará con nosotros.
Y después una pulcra cajita de madera pintada por Pepa que contenía la joya del arca mágica: unos antiguos pendientes de turquesas (mi color, mi piedra favorita, el color del arrecife de coral, el más bello y rico ecosistema de este planeta prodigioso) que ella llevó colgados de sus orejas durante mucho tiempo y que ahora llevaré yo con el corazón saltando de alegría cada vez que, ante la pregunta sobre el origen de la joya, yo conteste: “herencia de una muy querida amiga” ¡¡¡Uhmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm!!!!!
Ya sé que no tengo que darte las gracias por los regalos niña, pero permíteme que te las dé por ser mi hermana, una hermana elegida, no impuesta por los genes. ¡¡¡QUÉ “LUJASSSSSO”!!!

8 comentarios:

Eloisa dijo...

Desde luego niñas que el teneros la una a la otra es mucho mas de los que muchos tendrán nunca y desde luego es un lujazo.
Los pendientes son preciosos y te quedan muy rebien pero lo mejor de todo es el que os tengais la una a la otra eso no tiene precio.Muchas felicidades a las dos por lo que cada una tiene de verdad de valor al teneros la una a la otra.
Y que como dices lo de los genes es de mas a ma más.Un besazo a las dos,guapas.

beatriz dijo...

tienes razón Carmela yo hace tiempo que llegué a esa conclusión que por que algunas personas tengan tus mismos antepasados no tienen que caerte bien, ni quererlas a lo largo de mi vida me he encontrado con personas que compartían algunos de mis rasgos físicos y no eran familia mía y tengo una hermana que no se parece en nada absolutamente en nada a mí.
los amigos son amigos porque los elegimos y los queremos si no serían simples conocidos.
Me da mucha alegría y mucha ternura ver como hablais la una de la otra es una maravilla!!!

Felicidades por teneros la una a la otra y dejarnos compartir un poquito de ese cariño que os teneis

besos.

Chelo dijo...

Carmelaaaaaaa, cielo, desde lo más profundo de mi corazón, ¡¡¡gracias !!!!
Cáda día, al levantarme doy muchas gracias a la vida que me ha dado, me dá y estoy segura de que me seguirá dando tanto para compartir con aquellos a quienes quiero y que han sido elegidos por mí, con total libertad...
Enhorabuena por tener por hermana a MuchaPepa....
Besos para las dos
Chelo

pepa dijo...

Ay Chelito como sabia yo que se ibas a emocionar....jeje.La verdad es que tambien es un "lujaso" tener a Carmela como amiga.Besitos reina y enhorabuena por esos bombones que tienes....

Biznaga dijo...

¡Que alegría me da verte tan feliz!... y es que te mereces todo lo bueno que te pase.. Por cierto, acerca de los genes fraternales sabes que soy de tu misma opinión.. que se le va a hacer...

Paqui dijo...

Hola,

No se que deciros, yo tambien soy de las que creen que la genetica no tiene nada que ver con los sentimientos.
De hecho no creo que pudiera querer mas a mi niña si la hubiera parido yo.

Un beso grandote para las dos, y felicidades por la gran relacion que teneis.

Paqui y Lucía Shu.

pepa dijo...

Que alegria Paqui,que hayas visitado nuestra salita.A la niña la vi recien llegada en unas fotos,pero debe estar ya hecha una mujer.Me alegro por ti y por Lucia.Besos

Chus dijo...

Guapísimas, que voy a decir yo de...pues que estoy de acuerdo en todo...y que enhorabuena por teneros la una a la otra y por ser hermanas del alma.
Besos
Chus

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